A MI AMADA MADRE
Recuerdo tus regaños y cuando hacia cosas que no te gustaba,
que me decías antes de salir que no te pidiera nada porque no tenías
más que para ir y venir.
Sin embargo aprendí a no hacerlo, pero siempre que me mirabas me
decías quieres, y siempre con una sonrisa te decía SÍ!!
A pesar que tú nunca comieras.
Al recordar esto realmente una sonrisa llega a mis labios
y no puedo evitar, recordar tantas cosas que me has enseñado.
Mi amada Madre, gracias a ti soy quien debo ser, y después de tantos
regaños que cuando me veías llorar me decías que lo hacías
por mi bien y que me corregías porque querías hacer una mujer
de bien y claro yo en ese
momento no lo pensaba así!!
Tantos recuerdos, uno de mis mejores recuerdos, son cuando
en una ocasión me viste llorar por una decepción de amor,
y lo que me dijiste fue “ESTO ME DUELE A MI TAMBIÉN, PERO
TE ENSEÑARA A MADURAR”, Madre sé que esa palabra encierra
mucho, eres mi amiga, mi confidente, mi consejera, como podre
pagarte todo lo que has hecho por mí.
Recuerdo uno de los momentos más tristes de nuestras vidas y me
pregunto cómo pudiste con tanto, mi ejemplo de fuerza y tolerancia.
Una mujer luchadora, como tú jamás existirá, gracias por tus ganas
de salir adelante, por enseñarme a no dejar pisotearme por nada, ni por
nadie.
Mi ejemplo a seguir, y aunque sé que no eres perfecta, eres una madre
Ejemplar, y sé que siempre estas y estarás para mí.
Yo sé que nunca llegare a ser como tú, pero créeme que seguiré tu
Ejemplo lo más que pueda


Comentarios