El último deseo de mi alma


Él se queja de mi indiferencia, pero no sabe que estoy a punto de morir, es más que estoy muriendo y lo único que quiero es que no sienta mi dolor… mi dolor interno.

Me dieron una noticia impactante hoy, me dijeron que estoy embarazada,  que mi cuerpo no resistirá.

Hay momentos en dónde no sabes si llorar de tristeza o de alegría, me encuentro en uno de esos.

Pienso y me digo a mi misma: 

¡Qué alegría un bebé vendría a ser una gran bendición para nuestro hogar! Pero esta maldita enfermedad poco a poco me mata, y… ¿si pudiera darle a mi hijo vida antes de morir?  Pero… ¿si muero en el intento? ¿También será en vano…?

El doctor me ha dicho que no me arriesgue, que lo mejor será abortar…

Pero el solo hecho de pensar en ¿Un aborto? ¡No… no quiero! Mientras el doctor sigue diciendo que lo platique con mi esposo… mi mente divaga y no quiero decirle que seremos padres y que por mi culpa tal vez no viva…

¡¡¡Maldita enfermedad!!! A buena hora a pareces en mi cuerpo,  la duda, la inquietud y me cuestiono ¿cómo decirle a mi esposo, no quiero que sufra?

Lo he decidido, sólo daré la buena noticia…
Gracias doctor… ¡Feliz tarde!

Llego el momento… y para ello, prepararé una rica cena… (Ve la cena preparada)

-¡Hola amor! ¿Qué tal tu día en la oficina?

-¡Hola amor! Vengo agotado… mmmm ¡qué rico!

- Amor quiero contarte algo…

-¿Dime…?

-Estoy embarazada…

-¿Qué… en serio…? (sonríe sorprendido)

-Sííí… (Sonrisa de tristeza)

-Amor… ¡Qué emoción! ¿Cuándo te enteraste?

-A penas hoy mi amor, fui al medico esta tarde y él me lo dijo tengo 1 mes de embarazo…

-Amor, acabas de llenar mi vida de felicidad…

-Me alegra escuchar eso… mi amor sabía que desde hace algún tiempo querías ser padre…

-SÍÍÍ… Tú mejor que nadie sabe cuanto lo anhelaba y al fin seré padre por primera vez…

Al ver su alegría, disfrazaba con una sonrisa mi rostro, no dejaba de pensar que me estaba muriendo y sus ojos no podrían verme nunca más, solo pido el tiempo necesario para poder darle vida a mi bebé.

5 meses después…

Hoy desperté con más dolor del que pudiera imaginar… mi cuerpo cambia con la llegada del bebé y mi dolor incrementa cada vez más, me cuesta tanto caminar, hasta respirar…

El tiempo transcurre  y pienso que tal vez no sea capaz de cumplir el último deseo de mi alma, ya son 6 meses, mi bebé solo espero soportar 3 meses más. Resiste un poco más cuerpo, te lo pido, por mi bebé…

Como me gustaría verte y sentirte ya entre mis brazos… luego recuerdo que jamás podre hacer y eso solo me entristece, pero sé que tu padre cuidará bien de ti, es un hombre maravilloso…

Sabes bebé te contare un poco acerca de cómo conocí a tu padre…

Hace algunos años, mientras caminaba un día por un hermoso parque, de repente escuche una voz que llamó mi atención y me impactó de inmediato, buscaba el rostro de la persona que emitía tan grato sonido, pero antes de poderla encontrar desapareció, caminé por todo el parque esperando percibir nuevamente tan melodiosa voz, pero no corrí con suerte. Volví al día siguiente para ver si esta vez si podría encontrar al hombre que me tenia tan impaciente por conocerle, solo quería ver el rostro de aquella voz, pero no tuve suerte nuevamente… pasaron así varios días, había perdido la esperanza, un día (sonríe) jueves, aún recuerdo el día me encontraba sentada en una banca del parque leyendo mi libro favorito, se acercó un joven muy apuesto y en sus manos llevaba una rosa blanca y me dijo:

                -Reciba esta flor, a cambio me gustaría saber si puedo sentarme a su lado, hermosa señorita y así intercambiar algunos comentarios respecto al libro que lee…

(Me quede helada, era la voz que había buscado por días, solo pude recibir la rosa y contestar con afirmación)

                -SÍ…

Él sonrío, se sentó a mi lado y dijo:

                -Llevo días observándola por acá, pero no sabía como acercarme a usted, su belleza es impresionante… (Esas palabras hicieron que me sonrojara) y él volviendo a sonreír dijo:

                -Se ve aún más hermosa sonrojada… (Me levante de una manera brusca)

                -Me tengo que ir…  dije, no sabía como actuar ese joven me puso muy nerviosa y él dijo:

                -¿Dije algo que no debía?

Caminaba por el parque a toda prisa, sentía que mis piernas no daban más, estaba tan nerviosa que no podía caminar, llegue a casa y aún temblando de emoción, observé la rosa y la acerqué a mi nariz, delicioso aroma. Pensaba en lo mal que me había comportado y en lo que pudiera pensar, que dijera que soy una mal educada, me sonrojé y me dije: ¡Qué pena!

Al día siguiente volví al parque, busqué al apuesto joven para disculparme por mi mal comportamiento pero él no estaba…

Unos días después, se acerco un niño a mí y me dijo:

                -Le envían esto… era un pedazo de papel que decía:

¡¡Le pido mil disculpas!! Realmente lamento haber ofendido a tan bella dama, solo quería explicar lo que sentí al verla…

Nuevamente volví a sonrojarme, y aunque lo busque con la mirada, no pude verle, me senté nuevamente y pensé en lo tonta que había sido y en ese momento una rosa blanca se acercaba a mis manos y dijo:

                -Hermosa señorita, vea la rosa como signo de mis sinceras disculpas.

                -No hay nada que disculpar… (Aún estaba muy nerviosa pero esta vez no iba a actuar de la misma manera)

                -Bueno, señorita ayer usted no me dejo hablar del libro, creo que debí empezar con ese tema, pero la verdad es que usted me causa un sentimiento muy especial y no puedo dejar de observarla.

                -Perdón ¿No sé qué me sucedió ayer?

                -No hay problema la entiendo soy un completo extraño…

                -No, no es eso, usted me pode muy nerviosa… (Me temblaban las manos)

                -Bueno mi nombre es Javier De La Roca, ayer ya no puede presentarme. ¿Cuál es su nombre hermosa señorita?

                -Mi nombre es Helena Solórzano.

Así fue como todo empezó, con el tiempo nos fuimos hablando y conociendo. Cada tarde nos reuníamos a la misma hora y en la misma banca de aquel parque, platicábamos de tantas cosas y nos hicimos muy buenos amigos, luego empezamos  a ser novios. Tu padre es un hombre muy especial, sé que te amará tanto como yo… ¿Pudiste ver su alegría al saber que pronto vendrás?

3 meses después…

El tiempo trascurre y  me siento cada vez más feliz, pero al mismo tiempo más agotada,  falta poco y tu padre esta tan emocionado que ya compró todo lo que necesitarás, todos los días repite que muy emocionado que quiere tenerte entre sus brazos. Y solo unas semanas más mi amor, espero poder verte y luego partir con la imagen de tu rostro…

Un mes después…

Me levanté con mucho dolor, necesito llamar al doctor, sé que me regañará, pero el día ha llegado, podré cumplir con el último deseo de mi alma. Han sido duros estos meses pero sé que valdrán la pena, sabes bebé: tu vida está por encima de la mía, de igual manera moriré por esta enfermedad, y no quiero que tu padre se quede sólo, tu vida por la mía, así será… el dolor es insoportable, no lo aguanto, llamaré a tu padre…

                -¡¡Aló!!

                -¡Hola amor!

                -¿Cómo están la mujer y el bebé más bellos de este mundo?

                -Amor tengo mucho dolor y creo que estoy a punto de dar a luz…

                -Voy para allá, amor resiste… ya iba en camino, en unos minutos llego…

                -Esta bien… amor, adiós.

¡Aaay! Me duele mucho… siento desfallecer…

Unos minutos más tarde…

                -Amor ya estoy aquí, vamos al auto…

                -Me duele mucho… siento que no puedo más…

Escuchaba su voz y como poco a poco se iba desvaneciendo, el dolor me estaba durmiendo…

                -Amor por favor ¡¡¡NO TE DUERMAS!!! Gritó

Me desperté de inmediato, recordé cual era mi propósito, darte vida mi amor…

                -Amor quiero que me prometas algo. Dije

                -Lo que quieras pero no te duermas.  Contestó

                -Quiero que si el doctor llegara a preguntarte ¿si salva al bebé o a mi?, le digas que al bebé…
                -¿¡Pero mi amor!? Dijo

                -¡Prométemelo! Dije

                -Esta bien mi amor, te lo prometo, pero ¿por qué me dices eso?

                -Eso es lo único que quería escuchar…

Unas horas después, llegaron al hospital…

 Poco tiempo había pasado cuando el Dr. salió a la sala de espera…

                -Señor De La Roca. Dijo el Dr.    
               
                -Sí, soy yo, ¿dígame? Contestó

                -Lamento tener que decirle esto, pero fue algo que prometí a su esposa.
                -¿¡Qué paso, Dr. no me asuste!?

                -El parto se complicó y tuvimos que escoger entre la vida de su esposa y su hijo, ella nos pidió que pasará lo que pasará teníamos que salvar a su hijo.

                -¡Noooo, puede ser! Exclamo Javier llorando inconsolablemente

                -Lo siento mucho señor De La Roca. Concluyó el Dr.

A pesar del amargo dolor que en ese momento Javier sentía por la pérdida esposa, le juro al recuerdo de ella que jamás le haría falta nada a su hijo.

Un día al estar guardando recuerdos de su amada, encontró una carta que decía:

Querido Javier:
En esta pequeña carta, guardé mis esperanzas de que algún  día la encontrarás. Sé que está de sobra pedirte que cuides de nuestro hijo, estoy completamente segura que lo harás, te preguntarás por qué no te dije nada de mi enfermedad, pero no quería ver tu rostro triste y decidí llevarme esto hasta la muerte, si hubieras visto tu felicidad cuándo te di la noticia de que serías papá por primera vez, entenderías mis razones.
Se feliz y no te limites a amar de nuevo quiero pedírtelo como un favor especial, y recuerda que te amé y te amo aquí en la eternidad.


Hasta pronto mi amad o Javier.

Comentarios

Entradas populares de este blog

UN MARAVILLOSO EJEMPLO

TONTA VANIDAD

¿QUE ES AMAR?